viernes, 27 de octubre de 2017

El breve espacio en que no estás

Esta canción me toca cada vez que la escucho... como casi todas la canciones de Pablo.
Hoy la escuché cuando manejaba para la oficina y se me ocurrió compartirla aquí con uds. Espero les guste.

El breve espacio en que no estás

Todavía quedan restos de humedad
Sus olores llenan ya mi soledad
En la cama su silueta
Se dibuja cual promesa
De llenar el breve espacio
En que no está

Todavía yo no sé si volverá
Nadie sabe, al día siguiente, lo que hará
Rompe todos mis esquemas
No confiesa ni una pena
No me pide nada a cambio de lo que da

Suele ser violenta y tierna
No habla de uniones eternas
Mas se entrega cual si hubiera
Sólo un día para amar
No comparte una reunión
Mas le gusta la canción
Que comprometa su pensar

Todavía no pregunte «¿te quedarás?»
Temo mucho a la respuesta de un «jamás»
La prefiero compartida
Antes que vaciar mi vida
No es perfecta, mas se acerca
A lo que yo simplemente soñé

Pablo Milanés

viernes, 6 de octubre de 2017

La hija

“...pero me acuerdo de ti y se me desgarra el alma...”


Hoy fui a almorzar con un compañero de trabajo (R). Hace dos o tres semanas atrás me invitó y finalmente hoy fuimos. No recuerdo bien como fue q surgió la idea. Creo q estábamos almorzando un día en el pantry de la oficina y surgió el tema "hamburguesas" en la conversación. Ambos aficonados a las hamburguesas acordamos en ir a un lugar que hay cerca de la oficina, donde hacen unas muy buenas.
No estaba segura del propósito de este almuerzo, por momentos se sintió un poco raro, pero aún así fui y la pasé muy bien. Comprobé que de hecho como sentí la primera vez que hablé con él, R es un gran hombre, muy divertido y sensible. Conversamos de varios temas y hasta nos reímos. Resulta que le gusta el billar, y según me cuenta es bueno. Juega en una liga todas las semanas y este fin de semana tiene un partido importante. Juegan en equipo y su equipo va muy bien este período. Me explicó todas las reglas, los diferentes estilos y otras dudas que yo tenía sobre este juego hasta hace poco desconocido para mí. El y J, un muchacho de la oficina, se van a veces a la hora de almuerzo a un bar que hay doblando la esquina de la oficina y echan partidas amigables de billar.
También hablamos de escritura. El, como yo, escribe y tiene una novela publicada y dos más en producción. Me encantaría leerla para saber de qué va y para conocerlo mejor, nada como lo que ha escrito para conocer al hombre. Me contó de una de sus escritoras favoritas, canadiense, de nuestra provincia de Ontario, que era web developer o designer, no se, algo relacionado con el mundo del software, como lo que nosotros hacemos y que le ha ido muy bien como autora de novelas fantásticas.
Me contó de unos trails que hay cerca de la oficina, que van desde mi barrio hasta acá y que él y su esposa los recorrieron recién el fin de semana anterior. Hablamos de los Bruce trails que van desde el lago Hurón hasta Niagara. Le conté que estuvimos en Tobermory (Bruce península) hace un par de años. Me contó que su origen es escocés y que allá hay unos trails muy famosos que las familias recorren para relajar a modo de turismo familiar y recreativo. Me dijo que él quisiera ir algún día con su hija y hacer el recorrido, que su esposa probablemente no iría, no estaba muy convencida y no era el tipo de actividad que ella disfrutaba.
-Y solo tienes esa hija?
-No, tengo dos hijas, pero voy con esta. La otra y yo no nos hablamos mucho, no tenemos buenas relaciones, es una buena chica, pero un poco problemática y ha tomado malas decisiones en la vida y me ha costado mucho... cada vez que nos vemos terminamos discutiendo, peleando, gritando…

Yo bajé la cabeza, dije algo intrascendente para cambiar el tema, y caminé detrás de él mientras entrábamos a la oficina ya de regreso. Sin levantar la cabeza, sin mirarle a los ojos, sin un suspiro y sin una lágrima, lloré.

martes, 3 de octubre de 2017

La importancia del challenge

24 de Mayo de 2017

Pocas veces me he sentido así de tocada en la vida. La primera fue cuando Javier se fue para Canadá. La segunda cuando Juan me contó lo que cobraba. Y la tercera fue hoy, cuando leí las noticias sobre el equipo UH++ en el mundial de programación (ACM-ICPC).
Cuando lo leí y vi la foto de los tres muchachos y el profe Somoza, experimenté una mezcla de sentimientos encontrados que me dejó con un sabor agri-dulce y casi metálico en la garganta. Sí, la verdad es que me llena de orgullo verlos llegar tan lejos y saber que van representando a mi tan amada y añorada facultad, a mi universidad, a mi país.
Me enorgullece saber que yo estuve en el aula de clases con tan brillante profesor, que pasé horas escuchándolo, tratando de entender lo que explicaba, y hasta tratando de decifrar e imitar su manera de pensar, su MO, para obtener un poco de esa brillantez yo misma.
Y qué decir de esos muchachos... no los conozco en persona pues son más jóvenes que yo y no coincidimos en la facultad, pero siento que de alguna forma especial y profunda los conozco. Me los imagino caminando por los pasillos de la facultad, sentados en el laboratorio, en las mismas sillas de las mismas aulas donde un día me senté yo, tomando de los mismos profes las mismas clases que un día tomé yo... Y me identifico, y los reconozco, me los imagino en el cuerpo de aquellos que en mi año fueron brillantes también, excepcionales. Y me da alegría y me trae nostalgia, y añoranza de un pasado tan hermoso y que a diario me culpo por no haberlo aprovechado aún más.
De sobra sé que yo nunca hubiera podido llegar a donde están ellos ahora, (not in a million years) y eso me da tristeza, una tristeza profunda y desencantada que me hace pensar en mi yo de ahora, en mi hoy...

Hoy estoy enfrascada en un job hunting que me aburre y obstina hasta los huesos. Aquí estoy, preparándome para una entrevista telefónica, buscando las palabras correctas y las frases adecuadas para complacer las demandas del entrevistador, tratando de venderme como profesional de la industria del software y aunque he mejorado considerablemente, a veces creo que no estoy haciendo lo mejor posible en la venta. Qué tarea tan importante para mí y el futuro de mi carrera, y tan mundana a la vez! Es tan deplorante, hoy día le dices a alguien que estás buscando trabajo y tal parece que has confesado un crimen mortal, o que tienes una enfermedad contagiosa y letal, pareciera que tienes "La Peste".

En eso pienso yo ahora, en mi situación y en que en otro lado del mundo (en South Dakota para ser mas específicos) están esos tres muchachos y el profe, compitiendo con los mejores del mundo en el concurso de programación, resolviendo problemas realmente difíciles, llevando sus mentes al máximo de su capacidad, y sabiendo que ya el hecho de estar ahí es motivo de orgullo. A pesar del desencanto me ha logrado llegar un suspiro de inspiración, y más que de inspiración de reto. Me ha despertado ese bichito que nos pica dentro y nos empuja a retarnos a nosotros mismos, a esforzarnos, a mejorar cada día... Porque a veces lo único que necesitamos es un "personal challenge" y caminarle detrás. Seguramente esos brillantes muchachos en algún punto por el camino se sintieron menos, se sintieron que el reto era demasiado, hasta inalcasable quizás. Pero eso no los detuvo. Eso nunca puede detenernos, eso es lo que nos mueve, lo que nos ha traido hasta donde estamos hoy.
...y si llegaramos a sentirnos inmóviles, estancados, solo hay que recoger la meta de nuestros pies y lanzarla hacia delante con todas nuestras fuerzas, y seguirla.

lunes, 2 de octubre de 2017

There are no longer problems of the spirit

This morning I was listening to Professor Grant L. Voth on his  "History of World Literature" course (from The Great Courses), specifically the chapter on Faulkner, and I got this urge to read again "A rose for Emily" (happens every time with this excellent course, professor Voth has a particular way to hook me up). 

Anyways, invaded by this Faulkner feeling/need, I came across his speech at the Nobel Banquet at the city Hall in Stockholm, December 10, 1950. 
I found it so moving I decided to share some pieces I particularly love here with you. (You can read the full speech here)

Enjoy!


There are no longer problems of the spirit. There is only the question: When will I be blown up? Because of this, the young man or woman writing today has forgotten the problems of the human heart in conflict with itself which alone can make good writing because only that is worth writing about, worth the agony and the sweat.
He must teach himself that the basest of all things is to be afraid; ...

I believe that man will not merely endure: he will prevail. He is immortal, not because he alone among creatures has an inexhaustible voice, but because he has a soul, a spirit capable of compassion and sacrifice and endurance. The poet's, the writer's, duty is to write about these things. It is his privilege to help man endure by lifting his heart, by reminding him of the courage and honor and hope and pride and compassion and pity and sacrifice which have been the glory of his past.