"Poesía, bestia divina y salvaje...Cuándo podré marcarte las ancas con mi hierro!" Dulce María
martes, 29 de diciembre de 2020
La Suerte y el Trabajo
lunes, 2 de noviembre de 2020
Abuelo
Serás el viento que arrulla entre las hierbas
y rebeliones arma,
serás esa presencia de la aurora
cuando la noche parece más sórdida y más larga,
serás ese misterio de la vida
saliendo en la palabra;
serás el cáliz,
la multitud que ejerce la justicia,
ese muchacho
enternecido, augusto,
que la muerte ha mandado a su pizarra.
(A quien le dieron nombre de manzana)
Carilda Oliver Labra.
Corría la tarde del 13 de marzo de 1957, apenas unas semanas antes habían celebrado en casa muy modestamente el primer cumpleaños de su primogénito. Como todos los mediodías, volvía a la casa para almorzar, darle de comer a las gallinas, los cerdos y los perros, y tomar una pequeña siesta durante las horas más calientes de la tarde, antes de volver al arado, donde trabajaba hasta que se ponía el sol.
Como de costumbre, al levantarse de su siesta se puso su camisa de mangas largas, su pantalón de trabajo, y se dirigió al patio que quedaba al fondo de la casa. Al pasar por la cocina encendió el radio. En la puerta trasera se puso las botas enfangadas, el sombrero de yarey y se dispuso a ponerle agua fresca a los perros. Los animales estaban muy inquietos, uno de los gallos del vecino del fondo había traspasado su cerca y comenzado una pelea con uno de los suyos. La desafortunada muerte de su gallo preferido y la discusión que sostuvo con el dueño del gallo matón, le retrasaron la vuelta al trabajo. Con decepción y tristeza soltó las botas en la entrada y fue a lavarse la sangre del gallito de las manos.
Un diminuto reloj de pared le indicaba que ya había perdido la primera media hora después de las tres, cuando poniéndose las botas para finalmente marcharse, oye en la radio, en voz del líder estudiantil José Antonio Echeverría, una noticia que cambiaría su vida y la de todos los cubanos. En ese momento acababa de ser ajusticiado el dictador Fulgencio Batista en su propia madriguera... No escuchó más, de un salto se levantó y se desprendió a correr hasta el medio del pueblo, donde se puso a gritar a todo pulmón: “Murió el tirano, murió el tirano”, con los brazos abiertos extendidos hacia arriba y los puños cerrados, festejando una victoria por mucho tiempo anhelada. Repitió sus gritos de júbilo un par de veces más hasta que una bala de la guardia rural lo tumbó de su encumbrado regocijo.
Afortunadamente no murió ese día, vivió para tener otros cuatro hijos más y verlos crecer y darle nietos. Tampoco murió Batista ese día. Pero desafortunada, triste y muy dolorosamente, y aun los que no lo conocieron lo sienten así, José Antonio (manzanita) no tuvo la misma suerte.
lunes, 10 de agosto de 2020
Para vivir
Muchas veces te dije que antes de hacerlo
Había que pensarlo muy bien,
Que a esta unión de nosotros
Le hacía falta carne y deseo también,
Que no bastaba que me entendieras
Y que murieras por mí,
Que no bastaba que en mi fracaso
Yo me refugiara en ti,
Y ahora ves lo que pasó
Al fin nació, al pasar de los años,
El tremendo cansancio que provoco ya en ti,
Y aunque es penoso lo tienes que decir.
Por mi parte esperaba
Que un día el tiempo se hiciera cargo del fin,
Si así no hubiera sido
Yo habría seguido jugando a hacerte feliz,
Y aunque el llanto es amargo piensa en los años
Que tienes para vivir,
Que mi dolor no es menos y lo peor
Es que ya no puedo sentir.
Y ahora tratar de conquistar
Con vano afán este tiempo perdido
Que nos deja vencidos sin poder conocer
Eso que llaman amor,
Para vivir.
Para vivir.
jueves, 31 de enero de 2019
Con tantos palos
miércoles, 30 de enero de 2019
José Julián Martí Pérez
Dos día y ciento sesenta y seis años después de su natalicio, quiero dedicarle este post a quien fuera el Héroe Nacional de Cuba. José Martí nació un 28 de enero de 1853, en la Habana, en aquella modesta casita de la calle de Paula que todos los niños cubanos conocen bien. Como saben soy gran adminradora de su obra, maestro de las letras, quien sin lugar a dudas marcó definitivamente las ancas de esa bestia divina y salvaje que es la poesía. Hoy les traigo un poema poco conocido que escribió en 1872, publicado en una pequeña colección de la Editorial Gente Nueva titulada: "Sin amores". Es precioso, cautivador, inspirador y lleno de amor y valores, como todos sus versos. Aquí se los dejo, para todas las Emmas.
A Emma
No sientas que te falte
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.
No mires, niña mía,
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.
Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las palabras de mis labios,
no son una mirada de tus ojos...
viernes, 10 de agosto de 2018
El sonido de las sirenas
Mis sentimientos acompañan a todos los que perdieron a alguien en este terrible accidente.
El sonido de las sirenas de los carros de bomberos o de las ambulancias siempre me ha asustado, me sobresalto cada vez que lo escucho porque entiendo que algo malo ha pasado, que ha ocurrido un accidente terrible y que en ese momento hay alguien en peligro, alguien puede estar entre la vida y la muerte.
Antes, cuando estaba en Cuba, me asustaba mucho y además de sentir pena por los accidentados, sentía el gran temor de que fuera alguien de mi familia, algún amigo o conocido mío, entonces miraba al cielo azul y le pedía a Dios egoístamente que fuera un extraño, un desconocido, que no fuera nadie cercano a mis sentimientos, que pudiera afectar mi estado de ánimo; aunque reconozco que ese sonido siempre me afectaba y me atormentaba de alguna manera, pues siempre que lo oigo siento pena, lástima y agradezco al cielo de no ser yo, de que no sean mi familia o amigos los que corren peligro.
Ahora vivo a media cuadra de una estación de bomberos de Toronto y oigo las sirenas más de 10 veces al día todos los días, y cada vez, cada una de las veces que las oigo pienso en mi tierra, pienso en el miedo que sentía cuando las oía allá y recuerdo el pasado. Ahora no siento tanto ese miedo, pues no tengo a nadie cercano aquí, solo temo por Osky, pero yo sé que el estará bien y que Dios nunca va a permitir que se aparte de mí nunca jamás, aunque sí la pena persiste por ese desconocido.
Ahora no temo que ese sonido pueda significar el anuncio del peligro o de una desgracia familiar, ahora solo pienso que si en verdad ocurriera, (Dios no lo quiera) no voy a enterarme, no lo voy a saber a tiempo, no lo voy a sentir, ahora este sonido de sirenas no puede avisarme, no dispara la alerta de mis sentidos, y solo pienso que la sirena maldita estará sonando en otro hemisferio lejos del alcance de mi oído, lejos, muy lejos de mí y no voy a poder percibirlo. No quisiera por nada del mundo que algo malo pasara, pero menos aun quisiera estar disfrutando, o riendo, o comiendo, o en el cine, o siendo feliz cuando la desgracia cae sobre un ser querido al otro lado del mundo.
viernes, 29 de mayo de 2015
Esperando el juego de pelota
lunes, 25 de mayo de 2015
A quien le dieron nombre de manzana
Sangre que está moviendo todavía
su cortada paloma
por nuestro cielo como un signo.
Sangre con la centella,
con todos los silencios
que asume la muerte cuando es bárbara
y no mata.
Sangre en este pan que nos comemos.
¿Dónde te pongo así para que crezcas,
sobrio clavel;
dónde te siembro
para que vuelvas a nacer como fortuna
de la patria?
Aún tienes esa fuerza,
ese bendito rayo,
ese perfume de los hombres;
ese tu amor, tu amor, que no se acaba.
¿Dónde te entierro,
dime,
dónde fundo
tu corazón para que dure?
¿Dónde te pongo así
para que vuelvas otra vez como verano,
como raíz
que no se pudre,
alta,
rebelde,
fiel,
multiplicada?
¿Dónde te pongo ángel,
fiera,
a quien le dieron nombre de manzana,
y ya gobierna más que el paraíso
entre estudiantes y proclamas?
Serás el viento que arrulla entre las hierbas
y rebeliones arma,
serás esa presencia de la aurora
cuando la noche parece más sórdida y más larga,
serás ese misterio de la vida
saliendo en la palabra;
serás el cáliz,
la multitud que ejerce la justicia,
ese muchacho
enternecido, augusto,
que la muerte ha mandado a su pizarra.
Te conocí la entrega
a una misión de luces
misteriosa;
te conocí el oficio de eternidad
debajo de los párpados,
la sombra donde te germinaban sueños y tareas.
En esa boca no hubo despedida
sino arena,
esos ojos no se cerraron nunca
sino que miran para adentro
donde estás preparando barricadas.
Vuelves
armado de tu lápiz,
haces tu posta en los amaneceres
subiendo como un sol La Escalinata:
¡que no te asesinaron nunca,
que no pueden contigo los cobardes,
que no te han hecho nada!
porque nadie ha sabido detener el alba;
y regresas cantando
de nuevo hacia la lucha,
y animas los fusiles en la Sierra,
poderoso,
absoluto,
vivo ya para siempre,
en una carcajada de combate
que se deshace en balas.
viernes, 22 de mayo de 2015
Llamado de alerta
Este también fue dedicado a la naturaleza, ¿qué otra preocupación podrían tener yo en aquel entonces?
"Llamado de alerta"
Naturaleza,
delicioso Edén que entre tus aires respiro,
en los remansos de un río,
con delicioso vaivén.
¡Cuídala mucho!
¡Cuídala bien!
pues el día que la pierdas
ya nunca mas la tendrás
y el corazón quedará
como una gruta siniestra.
Cuida las aguas,
las flores,
las plantas,
sus finos tallos,
y esos árboles tan bellos,
que el oxígeno nos dan.
Trata que nunca la dañen,
pues si sucede sabrás,
que al funcionar como un todo,
la plantita morirá.
Cuida los frutos
y verás,
que si siempre los proteges
de la fiera mano del inhumano,
vivirás una vida mas sana,
y juntos todos seremos como hermanos.
jueves, 21 de mayo de 2015
Mi primer poema
En la esquina superior derecha de la hoja se lee: 6to B, que indica el grado y aula escolar que cursaba entonces. Debe haber sido escrito alrededor de los años noventa, por allá por 1995. Entonces yo tendría unos 11 años y me gustaba leer a Buesa, Benedetti, Bécquer (las Bs son pura coincidencia), Neruda y mi preferido de siempre: José Martí. Estos fueron los autores que me influenciaron inicialmente pues eran populares y a los que tenía acceso de alguna manera.
Unos pocos años después leí por primera vez a Dulce María Loynaz quien se convirtiera rápidamente en mi poetiza favorita. Recuerdo que fue mi madre quien un día me trajo del trabajo unos poemas impresos en tinta azul en la impresora de cinta que había en su oficina. Eran aproximadamente cinco hojas, llenas de poemas preciosos que me deslumbraron desde la primera línea. No sé de dónde los habrá sacado, pero eran de Dulce María. Como eran poemas copiados y pegados para un documento word, no tenían el nombre de la autora, descubrí que eran de ella algún tiempo después, demasiado tarde diría yo.
Para cuando conocí su obra, ya la poetiza no estaba en el mundo de los vivos, hecho que lamenté tardíamente. ¿Qué no hubiera dado yo por conocerla, por hablar con ella aunque fuera un segundo, por verle esos ojos llenos de luz, y ser, por una vez, un puntico de luz en sus ojos?
Volviendo al poema, debo advertir que no es gran cosa, pero es mi primer poema y lo aprecio por eso. Además, me he reído muchísimo leyéndolo y por eso he querido compartirlo. Espero les guste, aquí está:
martes, 4 de agosto de 2009
Motherland
“we know where we’re going
We know where we’re from
We’re leaving Babylon
We’re going to our motherland
We’re looking for Exodus.”
Me ha estafado la imagen florida
Que me legaron las ninfas negras del río Congo,
Hizo brotar llanto de mis ojos
Y sangre de mi espalda.
Madre, ese hombre me ha robado una canción,
Silenció el eco de los troncos de Mayombe,
Censuró el oráculo del cuero
Y cruzó mis labios con azufre
Para que solo escaparan de mi boca los lamentos.
Madre, ese hombre es culpable
De haberme robado hasta el nombre.
Tal vez nunca vuelva a ser león
Aquel que ya no canta su canción de cuna,
Que no danza con sus muertos,
Y que no habla ya con sus propias palabras.
Tal vez no, madre,
Porque a golpe de fusta y labor aquí se quebró nuestro linaje.
Me toca (eso sí)
Ser el hombre que lleve el león en su estandarte,
Que cercene odios y erija puertos.
Yo seré cantor de reggae, de zamba, de blues o de rumba.
Crearé tambores nuevos, de nuevos troncos y de nuevas pieles
Y hablaré con otras palabras, pero hablaré,
Haré saber a todos mi dolor cautivo
Y mi temor errante.
Sinopsis
En mi historia el hombre encuentra el amor, parece extraño, pero el material, tiene ficción.
Entonces como dijo un día el poeta: “la felicidad es una pausa entre dos dolores”. Y para poder dar largo a la película, el personaje pierde lo querido.
Lo que siempre pasa en estos casos, vuelve a preguntarse, ¿en qué me equivoque? Se fuma unos cigarrillos, toma unas cuantas cervezas, cualquier canción le trae de nuevo, escribe poemas, comienza a extrañar. Extraña incluso aquellos días cuando no le importaba nada más que el papalote. Y el caballo de madera…
No les voy a contar el final del filme, porque no lo he visto, dicen que ella regresa o el encuentra el amor de nuevo, no sé, algo así me parece que sucede, porque el final no debe ser triste.
Estatuas I
Yo soy la estatua de un hombre
Que inmortaliza al hombre solo.
Soy el espectro de alguien,
Sin hombre, ni mujer conmigo,
Con la sombra de algún hombre
Que es la sombra de mi mismo.
Estoy andando por las calles, no lo niego,
Creo que soy la Galatea de algún Pigmalión
Solo que la historia esta invertida.
Tóquenme y vean que no soy de piedra.
Quien dijo que una estatua no puede ser de carne?
De cualquier manera ahora estoy solo.
Un hombre solo, será siempre una estatua.
Estatuas II
El más completo de los difuntos,
Asqueado de tanto cementerio,
De cadáveres que no responden
Ensimismados en su mundo de silencio,
Decidió, por las facultades que le fueron conferidas,
Regresar nuevamente a la vida.
Caminó por barrios repletos de personas,
Entró en los museos donde se exhiben
Copias perfectas del traje que usara el penoso día.
Pidió limosna en la calle que inmortaliza su nombre,
Pero nadie supo reconocerlo, casi nadie lo conocía.
Tomó algunos tragos en un bar hasta hastiarse.
El muero grande, como todos los de su talla,
Termino solo en un parque.
Se trepo en un muro, venció al mareo,
Sin decir palabras, se volvió una estatua.
Ahora lo admiran y respetan,
No faltan las flores en su día, los discursos y poemas en su nombre,
Al hombre que no entendió la vida ni la muerte,
Al más ilustre de los difuntos
Que se volvió una estatua,
Hastiado de tanto cementerio.
jueves, 30 de julio de 2009
En aquella parada
Algún día pasaras de nuevo,
Y conoceré tu silencio si apagas motores,
Y conoceré tu música, si llegas a toda máquina.
Pasaras un día por este punto
Porque andar hacia delante, es volver al pasado.
No puede haber sido en vano tanto viaje,
Como no va a ser en vano tanta espera,
Tanto frio, tanta ausencia, tanta soledad
En esta parada, donde habrá un hombre esperando.
A esta hora
Después de tantos juegos perdidos,
En que capto la seña de tus manos,
El aviso de tus ojos, la impaciencia de tus labios
Para que muestre mis cartas.
A esta hora del juego, las tiro sobre la mesa
No hay pareja que nos gane mujer,
Escalera de corazón, recoge los besos,
Vuelve a empezar la partida.
El hombre del piano
En cada nota regala una sonrisa,
Pero una sonrisa, no es una prueba de alegría
Lo delatan sus manos
Las manos nunca engañan
Las manos son la cara de un hombre
Termina de ejecutar el blues
Alguien aplaude
Puede que sea yo quien lo haga
Un trago moja su garganta
Como si hubiera cantado por siglos
Nadie nota que se marcha
Camina solo el hombre del piano
Demasiado grande su cama
Fin del concierto, nadie para abrazar
El hombre del piano duerme
En el silencio, sus manos lloran.
Si me pierdo
Te escribo un poema
Un poema brújula, un poema mapa
Un poema simple que muestre tus manos.
Si naufrago algún día
Te escribo un poema,
Un poema mío que sea un retrato.
Si me faltas mañana
Te escribo un poema
Un poema errante, un poema ausente
Un poema triste y desesperado.
Si me pierdo un día
Te escribo un poema
Te evoco con letras y me pierdo en tu cuerpo,
Y naufrago en tu cuerpo
Y me salvo.
Nuevo Ulises
Puede que este viaje dure siglos,
días, horas, quizá unos minutos
que serán toda una vida.
No prepares la mesa para dos,
ni coloques mi almohada en la cama.
Llena mi espacio como puedas
cuando acopies fuerzas.
No padezcas, duerme bien,
no tendré que enfrentarme
a ciclopes ni a cantos de sirena.
Solo he inventado mi Troya,
mi propia Troya, mi otra vida.
No tejas tapiz alguno,
deja secar nuestro árbol,
no llores en las playas,
vive feliz en Ítaca.
Puede que este viaje dure siglos.
No me esperes despierta mujer,
esta vez, no me esperes.
Subasta
Quien da más por unos versos!
Quien da más por un poema!
El poema de un poeta desconocido!
El poema que a nadie interesa!
Después venderemos sueños.
Quien da más por estas letras,
Cuando se mueren las letras!
Quien da más por sus canciones!
Quien da más por sus vivencias!
Vendidos a la señorita
por su risa, por sus besos, por sus noches!
Vendidos a la una, a las dos, a las tres!